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01

Mar

Todo lo que necesitas saber sobre las enfermedades de transmisión sexual

En este artículo, te damos respuesta a todas las preguntas que, seguramente en más de una ocasión, te has hecho acerca de las enfermedades o infecciones de transmisión sexual.

¿Qué son las enfermedades de transmisión sexual?

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son transmitidas de persona a persona por medio de las relaciones sexuales. Los agentes que transmiten dichas enfermedades incluyen diversas bacterias, virus, hongos, etc…

Las ETS son un problema de salud pública importante, tanto por la carga de enfermedad que generan, como por las complicaciones y secuelas que producen si no se diagnostican y tratan precozmente. Adicionalmente, las ETS adquieren relevancia porque aumentan el riesgo de adquisición y transmisión de la infección por el VIH.

Entre las infecciones de transmisión sexual más frecuentes encontramos: la infección por virus del papiloma humano (VPH), el herpes genital, la gonorrea, la sífilis, la infección por Chlamydia, el VIH y la hepatitis B.

ETS que cursan con síndrome uretral

¿Qué es la gonorrea? ¿Cómo se puede adquirir?

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual causada por una bacteria (Neisseria gonorrhoeae) que se multiplica y crece en las zonas húmedas del aparato reproductivo. También puede crecer en otras zonas húmedas del cuerpo como la boca y la garganta.

Suele dar lugar a secreción uretral purulenta, a menudo asociada a molestias miccionales. Es una de las causas más frecuentes de uretritis infecciosa en el hombre y su tratamiento es relativamente sencillo, consistiendo habitualmente en la administración de una dosis única de antibiótico (ceftriaxona intramuscular).

¿Puede la gonorrea tener complicaciones?

Unas de las complicaciones más importantes de las uretritis en varones son las epididimitis y/o orquitis (inflamación del epidídimo y los testículos), aunque estas son infrecuentes (menos del 3%). Las epidídimo-orquitis en menores de 35 años suelen ser debidas a transmisión sexual (habitualmente por N. gonorrhoeae y/o C. trachomatis), a diferencia de las que afectan a hombres de mayor edad, que a menudo están causadas por gérmenes que producen infecciones urinarias.

Asimismo, aunque sucede con poca frecuencia, la diseminación hematógena desde las mucosas infectadas puede ocurrir, resultando en artralgias, artritis y tenosinovitis (síndrome de Reiter).

¿Puedo tener uretritis que no sea gonocócica?

Efectivamente, hay otros muchos microorganismos capaces de generar uretritis infecciosas además del Gonococo, siendo los principales Chlamydia trachomatis, Ureaplasma urealyticum, Micoplasma genitalium y Tricomonas vaginalis, fácilmente identificables a través de pruebas microbiológicas específicas. Las uretritis causadas por estos microorganismos suelen causar una secreción uretral mucoide de menor intensidad, a diferencia de lo que ocurre con el Gonococo que da lugar a una secreción más blanquecina-purulenta. Estos gérmenes responden muy bien a antibióticos orales tipo azitromicina o doxiciclina.

¿Pueden todos estos microorganismos afectar a la mujer también?

Chlamydia y Gonococo pueden ocasionar cervicitis y enfermedad inflamatoria pélvica en la mujer, con las consecuentes secuelas reproductivas en la misma si no se recibe tratamiento precoz.

La cervicits por Chlamydia en la mujer puede ser asintomática en un 70% de casos, constituyendo la causa más frecuente de enfermedad de transmisión sexual en este grupo. Cuando produce síntomas se caracterizan por un exudado cervical mucopurulento escaso, dolor abdominal bajo, dolor durante las relaciones sexuales o sangrado escaso. Las Chlamydia puede ascender por vía canalicular, produciendo endometritis, salpingitis y pelviperitonitis, siendo una causa frecuente de enfermedad pélvica inflamatoria.

ETS que cursan con úlceras genitales

¿Qué síntomas da la sífilis?

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual ampliamente distribuida en el mundo. Está causada por una bacteria (Treponema pallidum) que se contagia por medio de contacto directo con una úlcera sifilítica, a través de relaciones sexuales vaginales, orales y anales.

La sífilis es una enfermedad que se manifiesta en varias etapas:

La fase primaria se inicia a las tres semanas aproximadamente del contagio y consiste en la aparición de una ulcera de bordes indurados y crecimiento progresivo (el llamado “chancro sifilítico”) generalmente localizado en la zona genital.

La fase secundaria se inicia tras la desaparición del chancro, y se compone de un espectro amplio de síntomas, incluyendo lesiones cutáneas generalizadas con afectación palmo-plantar, lengua en pradera segada, pérdida de cabello siguiendo una morfología apolillada y a aparición de lesiones genitales características llamadas condilomas planos.

Si la sífilis no es identificada y tratada en ninguno de los estadíos anteriores, los síntomas irán desapareciendo progresivamente y se pasará a la denominada fase de latencia, en la que los pacientes siguen infectados de sífilis pero sólo es posible diagnosticarlos por medio de una analítica específica dado que se encuentran asintomáticos.

¿Qué sucede si tengo una sífilis desde hace tiempo y no lo sé?

Habitualmente nada. Es posible que en un examen de rutina se detecte una serología positiva a sífilis sin que tú recuerdes haber tenido ningún síntoma. Lo habitual es que se trate de un contagio por una relación sexual desprotegida previa. Si no eres consciente de qué contacto sexual puede haber sido el responsable del contagio, te encontrarías dentro de lo que llamamos fase de latencia tardía, es decir, estás infectado desde hace más de un año probablemente y la infección no está generando síntomas. Con tres inyecciones de penicilina-benzatina estarás curado.

No obstante, aquéllas personas con sífilis de muchos años de evolución no diagnosticada, y que no han sido tratadas, pueden entrar en una fase denominada sífilis tardía, que sí puede implicar complicaciones vasculares y neurológicas severas a largo plazo.

Por ello es muy importante hacerte controles de rutina para descartar las ETS más frecuentes en caso de que hayas mantenido relaciones sexuales de riesgo.

Además, la sífilis se asocia con un aumento en el riesgo de adquirir y transmitir el VIH y la infección por VIH altera el curso de la sífilis aumentando su progresión.

¿Se puede tratar fácilmente la sífilis?

Sí, y es una enfermedad que diagnosticada y tratada precozmente no tiene ninguna complicación.

El tratamiento de elección es la administración de penicilina G intramuscular (una dosis única en la sífilis precoz, y tres dosis en sífilis tardía). En pacientes alérgicos a la penicilina debe administrarse doxiciclina o tetraciclina. Los pacientes tratados deberán someterse a un seguimiento posterior para confirmar que la respuesta al tratamiento es adecuada y que no hay reinfección.

¿Qué otras ETS pueden cursar con úlceras genitales?

Hay otras ETS que pueden cursar con úlceras genitales además de la sífilis. El dermatólogo habitualmente es capaz de diferenciar las causas más frecuentes de úlcera genital usando criterios clínicos y pruebas complementarias si son necesarias.

Entre ellas, cabe destacar: el herpes genital, el chancroide, el linfogranuloma venéreo y la donovaniosis, siendo las tres últimas excepcionales en nuestro medio.

¿Cómo puedo saber si lo que tengo es herpes genital?

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual causada por el virus simple VHS-1 y VHS-2, que da lugar a la aparición de pequeñas vesículas en genitales, recto o sus alrededores, que a menudo se rompen formando úlceras dolorosas.

En muchas ocasiones, la primera vez que entramos en contacto con el herpes simple a través de una relación sexual con una persona infectada, no suelen producirse síntomas (solo en algunos casos la primoinfección en sintomática). No obstante, este virus tiene capacidad de entrar en una fase de latencia y reactivarse en el futuro, dando lugar a recurrencias de menor intensidad. Estas recurrencias son típicas de la evolución del herpes genital. No obstante, consulta a tu dermatólogo siempre para confirmar el diagnóstico.

¿Cuántas recurrencias anuales tendré si estoy infectado con herpes genital?

El número de recurrencias que padecerá cada persona dependerá de una serie de factores, siendo el más importante su respuesta inmunológica del individuo ante la presencia del virus. El 90% de pacientes presentan al menos 1 episodio, el 38% presentan 6 o más episodios y el 20% presentan más de 10 episodios al año de la primoinfección. La frecuencia e intensidad se reduce paulatinamente con o sin tratamiento supresor. Las lesiones clínicas de las recurrencias suelen solo tener síntomas locales y de menor duración e intensidad que la primo infección.

Los pacientes inmunodeprimidos pueden desarrollar lesiones crónicas caracterizadas por úlceras genitales de curso prolongado.

Otras infecciones de transmisión sexual

¿Qué es el virus del papiloma humano (VPH) y qué problemas puede generar?

La infección por el VPH es una gran familia ya que existen más de 100 tipo de VPH, de los cuales más de 30 se transmiten a través de las relaciones sexuales.

Se estima que entre un 75-80% de la población está infectada con este virus. Sin embargo, no todas las personas que entran en contacto con el virus desarrollan verrugas o condilomas genitales, que es la manifestación más frecuente de este virus. La aparición de estas lesiones y su gravedad dependerá de varios factores como la inmunidad y la cantidad de virus presente en la persona que ha contagiado. Cuando aparecen, los condilomas se reconocen como pequeñas masas milimétricas de piel color marronáceo, únicas o múltiples, que se encuentran en los genitales, el periné o alrededor del ano (y más raramente en la boca).

La mayoría de las veces se trata de lesiones benignas y fácilmente tratables por tu dermatólogo en unas cuantas sesiones. No obstante, algunos de estos virus tienen capacidad de provocar cáncer en la zona sobre la que asientan (son los denominados virus de alto riesgo). Dentro de este grupo, existen algunos tipos de VPH que son especialmente importantes puesto que tienen capacidad de asentarse sobre el cuello de útero de la mujer y producir cáncer de cuello de útero muchos años más tarde (o de ano-recto en hombres que tienen sexo con hombres). Para minimizar este riesgo, basta con que se realicen controles citológicos regulares en mujeres con condilomas acuminados o cuya pareja los haya padecido.

¿Es cierto que el Molluscum contagiosum pueden ser de transmisión sexual?

El Molluscum contagiosum es una infección viral benigna, causada por un poxvirus, que afecta habitualmente a niños de entre 2 y 5 años, alcanzando unas tasas de incidencia de entre el 5 y el 8% en países desarrollados. El contagio suele producirse por contacto directo con las lesiones, autoinoculación o a través de utensilios como toallas.

No obstante, en adultos sexualmente activos se suelen presentar como lesiones en pubis, abdomen, nalgas, piel de genitales, región proximal de los muslos, mucosa oral o región perioral. Suponen entre un 1-3% de los diagnósticos en las unidades de ETS.

¿Son la hepatitis A, B y C infecciones de transmisión sexual?

Efectivamente la hepatitis A, B y C pueden ser transmitidas sexualmente, con distintos grados de eficacia según el tipo de virus.

El virus de la hepatitis A se transmite vía oral-fecal adquiriéndose habitualmente a través de la ingesta de agua o alimentos contaminados. No obstante, es posible su adquisición a través de ciertas prácticas sexuales, siendo más frecuente en hombres que practican sexo con hombres.

El virus de la hepatitis B es altamente infeccioso y se encuentra en altas concentraciones en la sangre de pacientes infectados, encontrándose concentraciones más bajas en semen, exudado vaginal y saliva. La transmisión es altamente efectiva cuando la piel o mucosa de un individuo sano se exponen a la sangre o fluidos corporales con componente sanguíneo de un paciente infectado, siendo el sexo desprotegido una de las vías más importantes de transmisión. La vacuna de la hepatitis B debe ser ofrecida de forma sistemática a todos los individuos no vacunados que presentan una ETS.

El virus de la hepatitis C se transmite principalmente a través de la sangre. No obstante, en raras ocasiones se puede transmitir a través de las relaciones sexuales en grupos de alto riesgo (pacientes heterosexuales con múltiples parejas sexuales y hombres que tienen sexo con hombres), sobre todo si presentan infección por HIV.

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