Unidad de Dermatología Oncológica

El cáncer de piel está considerado el cáncer más frecuente que existe en la población de raza blanca. Se diferencian principalmente dos tipos de cáncer de piel: MELANOMA y CANCER DE PIEL NO MELANOMA. El melanoma es el de peor pronóstico y uno de los cánceres más agresivos que existen por su alta capacidad de producir metástasis a otros órganos del cuerpo.

MELANOMA

En el melanoma es clave su detección precoz. Si se detecta en estadios iniciales tiene una supervivencia del 100% mientras que en etapas avanzadas el pronóstico puede ser letal.

Imagen de melanoma

El número de melanomas sigue aumentando en los últimos años, a pesar de las medidas preventivas. Por lo tanto, es fundamental la existencia de Unidades Específicas de Prevención de Cáncer de Piel con los sistemas más avanzados y personal entrenado y cualificado para un control adecuado del cáncer de piel.

Te invitamos a descubrir cómo prevenir y detectar a tiempo el melanoma.

Debemos tener en cuenta que el melanoma puede surgir sobre un lunar previamente existente o aparecer de novo (sin ninguna lesión previa). La detección precoz de lunares con atipia y su extirpación de manera preventiva puede evitar el desarrollo potencial de algunos melanomas. El seguimiento estrecho mediante dermatoscopia digital a día de hoy es la opción más precisa e idónea para detectar cambios atípicos en los lunares.

En caso de detectarse un lunar con atipia, se realiza una cirugía simple mediante anestesia local y así poder evitar su probable progresión a melanoma. Cualquier tipo de mancha en la piel debe ser valorada por su dermatólogo. En nuestro Servicio recomendamos de modo genérico la revisión anual de los lunares y en determinados pacientes cada 6 meses.

CÁNCER DE PIEL DE TIPO NO MELANOMA

Es el tipo de cáncer de piel más frecuente. Generalmente aparece en regiones expuestas al sol como la cara, el escote, el pabellón auricular y la parte alta de la espalda. El más frecuente se denomina Carcinoma Basocelular y es seguido en frecuencia por el Carcinoma Escamocelular.

La mayoría se resuelven con una sencilla intervención quirúrgica, sobretodo el carcinoma basocelular. Sin embargo, algunas veces pueden conllevar problemas y llegar a producir recidivas o incluso metástasis ganglionares (carcinomas epidermoides cutáneos de alto riesgo).

La principal forma que tenemos de prevenir el cáncer de piel es reduciendo la exposición solar y acudiendo de forma periódica al dermatólogo para hacer diagnóstico precoz de la enfermedad.

Existen tratamientos más cosméticos que la cirugía en forma de cremas y con la Terapia Fotodinámica. Además, con esta última podemos realizar un tratamiento preventivo para evitar el cáncer de piel en el futuro.