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27

Jun

¿Qué tipo de radiación incide sobre la piel? ¿Por qué es importante?

Con la llegada del buen tiempo y la tímida salida del confinamiento, comenzarán las primeras exposiciones solares. Pero ¿sabemos cómo proteger nuestra piel? Queremos compartir con vosotros algunos mensajes que contribuirán a aclarar algunas dudas, y posiblemente modificar algunas actitudes. Con la salud de tu piel ¡no juegues! ¡Acude a tu dermatólogo!

El sol emite distintos tipos de radiación: sólo llegan a la superficie terrestre la luz visible, la infrarroja y una parte de la radiación ultravioleta (RUV): A y B. El resto de radiaciones solares son detenidas por la capa de ozono.

La mayor parte de los efectos nocivos en la piel están producidos por la RUV. La RUVA y luz visible se atenúan menos por la capa de ozono y llegan en mayor medida a la superficie terrestre, la RUVB llega en menor proporción. La RUVB es responsable de las quemaduras; la RUVA es principal responsable del fotoenvejecimiento. Ambas están implicadas en el cáncer de piel.

El riesgo de cáncer de piel se atribuye sobre todo a RUVB. Aunque la RUVA es menos mutágena, como he comentado llega en mayor cantidad a la superficie terrestre, por lo que no puede despreciarse su papel en el cáncer de piel; además, parte de RUVA puede pasar a través del cristal del coche, prendas de ropa y penetra más profundamente (hasta la dermis). Me gusta recordar también que las cabinas de bronceado con fines “estéticos” emiten RUVA.

La exposición crónica a la RUV se asocia a cáncer de tipo “escamoso” (queratosis actínicas, carcinoma epidermoide), mientras que dosis altas e intermitentes de RUV (típicas de las quemaduras solares) se han asociado con melanoma y carcinoma basocelular.

Tanto la RUVB como la RUVA están implicados en el cáncer cutáneo: es precisa la protección frente a ambas. La RUVA es la principal responsable del fotoenvejecimiento.

La luz visible (LV) no se ha implicado en el cáncer de piel, pero sí en la hiperpigmentación cutánea y melasma (que tanto preocupa estéticamente). La luz azul, tan de moda últimamente, es un tipo de luz visible que se origina también en pantallas de dispositivos electrónicos y fluorescentes. No todas las personas tienen la misma tendencia a pigmentar, por eso la protección frente a LV será más relevante en personas con esta predisposición por su tipo de piel. Este efecto de hiperpigmentación depende de radiación a alta dosis e irradiancia, y esto se observa en la luz solar, pero no es emitida por las pantallas. No existe forma estandarizada de medir la protección frente a luz visible.

La radiación infrarroja (RI) se percibe en la piel como calor y puede penetrar más profundamente (epidermis, dermis y tejido subcutáneo). No se ha relacionado con el cáncer de piel, pero parece implicarse en el fotoenvejecimiento a través del estrés oxidativo. Tampoco existe forma estandarizada de medir la protección frente a infrarrojos.

Los efectos de la LV y RI son cosméticos: hiperpigmentación y fotoenvejecimiento.

Los efectos de la LV dependen sobre todo de la emitida por el sol. Por lo que se conoce hoy día, los efectos de LV emitida por pantallas son marginales.

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