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19

Abr

¿Por qué se produce la caspa y cómo puedo controlarla? Por la Dra. Elena Sotomayor

En el post de esta semana vamos a tratar un tema muy frecuente, la “caspa” o pitiriasis seca. Cómo todos sabéis, la caspa consiste en la descamación del cuero cabelludo en forma de escamas pequeñas, secas, blanquecinas que se desprenden fácil y espontáneamente en regular cantidad. Esta enfermedad, representa el espectro mas leve de la dermatitis seborreica

Caspa. En este caso producida por una dermatitis seborreica.
Caspa. En este caso producida por una dermatitis seborreica.

La dermatitis seborreica (DS) o sebopsoriasis o eccema seborreico , se caracteriza por la aparición de áreas eritematosas “rojas” con descamación de consistencia más o menos grasa localizadas en las áreas seborreicas de la piel que normalmente son: cuero cabelludo, surcos nasogenianos, cejas, oídos y área preesternal e interescapular y a veces en las regiones de los pliegues.

Podemos diferenciar dos formas de DS:

1. DS infantil: es una erupción propia de los primeros meses de vida que desaparece espontáneamente hacia el tercer o cuarto mes. La llamada “costra láctea” que aparece la primera o segunda semana de vida sería la manifestación mas temprana de la DS infantil. Es importante recalcar que los niños afectados no tienen más predisposición a padecer la enfermedad en la edad adulta. Sin embargo, es cierto que la DS infantil podría ser, en realidad, la primera manifestación de una dermatitis atópica o de una psoriasis infantil.

2. DS del niño mayor o del adulto: En cualquiera de las localizaciones es una enfermedad cutánea muy frecuente que afecta más a hombres que a mujeres, con una prevalencia de 1- 3 % población. Si tenemos en cuenta sólo las DS localizadas exclusivamente en cuero cabelludo la prevalencia asciende al 50 % de los adultos jóvenes caucásicos. La edad más frecuente de aparición de la DS es entre los 30 y los 60 años.

Dermatitis seborreica surcos nasolabiales
Dermatitis seborreica surcos nasolabiales

Las causas de la DS no son bien conocidas, aunque parece que intervienen varios factores. El aumento de la secreción de las glándulas sebáceas favorece el desarrollo de microorganismos del género Malassezia (hongo levaduriforme), quienes serían los responsables del cuadro clínico. Otros factores que influyen en el desarrollo de la DS son:

– Enfermedades neurológicas como Parkinson.
– SIDA: tienen mayor probabilidad de tener dermatitis seborreica.
– Factores psicológicos: basado en la clara correlación entre situaciones de tensión emocional, fatiga y estados de depresión con el desencadenamiento de brotes de DS.
– Factores climáticos y ambientales: el frío y el ambiente seco debido a la calefacción o el aire acondicionado suelen empeorar la enfermedad. Por el contrario, la exposición solar moderada ejerce un efecto beneficioso en la mayoría de los pacientes con DS
– Factores nutricionales: Una dieta rica en grasas animales y pobre en verduras, así como la ingesta de alcohol pueden potenciar también la aparición de la DS.

TRATAMIENTO

En los bebes dada la buena evolución natural del proceso se debe evitar los tratamientos agresivos. Las costras se pueden retirar aplicando vaselina o aceite durante unas horas. Posteriormente sobre las áreas rojizas se aplican cremas de corticoides baja potencia durante algunos días. Se debe evitar los champús que contengan azufe, piritona de zinc o breas.
En los adultos la DS tiene una evolución con remisiones y exacerbaciones, a pesar de los tratamientos que se administran por lo que el principal motivo de nuestra actuación será controlar la enfermedad. En la actualidad disponemos de un amplio arsenal de fármacos para el tratamiento de la DS. La utilización de cada uno de ellos dependerá de la edad del paciente, la localización y la extensión de las lesiones así como de la fase de la enfermedad (brote o fase quiescente).
Medidas generales higiénicas y cosméticas:
Es aconsejable el lavado frecuente del cabello por la función de arrastre de las escamas, no hay problema porque el lavado sea diario, sin embargo, es preciso recordar que los jabones alcalinos pueden precipitar o agravar los brotes por ser irritantes para la piel. Los tintes u otros productos capilares deben evitarse porque pueden agravar la inflamación. En las áreas donde la piel muestre una gran irritación será preciso sustituir el jabón por sustancias limpiadoras no jabonosas. Es importante también el uso de cremas hidratantes para evitar la sensación de tirantez y quemazón que muchas veces acompaña a la enfermedad. Las cremas hidratantes pueden incluir sustancias como ictiol, biolysat hafnia o keluamida, que ayudan al control de los brotes.
Tratamiento tópico:
– Cuero cabelludo: El tratamiento se basa en el uso de champús que contengan sulfuro de selenio a 1- 2, 5% , imidazoles (ketoconazol al 2%) , piritiona de zinc, peróxido de benzoilo, ácido salicílico, aceite de enebro o detergentes que pueden usarse con mayor frecuencia en los brotes y después dos o tres veces en semana como mantenimiento. Además se pueden utilizar lociones con corticoides y/o ácido salicílico.
– Rostro y tronco: para el control inicial del brote resultan eficaces las cremas con corticoides de potencia media/baja asociados o no a antifungicos tópicos, pero no se pueden utilizar durante largos periodos de tiempo. Las cremas con pimecrolimus al 1% o tacrolimus al 0,03% resultan alternativas eficaces y seguras tanto para el brote como para el mantenimiento.
Tratamiento sistémico: sólo en casos graves es necesario recurrir al tratamiento oral con isotretinoina o itraconazol oral.

Esperamos que esta revisión del tema os haya ayudado a entender mejor la enfermedad y a saber cómo puede controlarse.
Hasta la próxima semana y gracias por seguirnos!

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