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30

Ene

Picor de la piel o prurito

Qué es el prurito

El prurito puede estar producido por diversas enfermedades
El prurito puede estar producido por diversas enfermedades

Prurito es el término médico con el que nos referimos al “picor”. Se describe como la sensación desagradable que provoca el deseo de rascarse. Puede ser leve o tan molesto que resulte insoportable. No es una enfermedad en sí mismo, sino un síntoma: es la forma en que se manifiestan muchas enfermedades de la piel, pero también acompaña a algunas enfermedades sistémicas (aquellas que afectan a distintos órganos o sistemas). Por todo esto es muy complejo abordar de forma completa las causas y tratamiento del prurito.

Puede originarse en la piel (“propioceptivo”) o en el sistema nervioso central (“neurógeno”) o ser una combinación de ambos. El estímulo sobre el sistema nervioso central puede estar implicado no solo en el picor asociado a las enfermedades sistémicas, sino también en enfermedades dermatológicas.

El prurito originado en la piel se transmite a través de fibras nerviosas cuyas terminaciones se localizan en la unión dermoepidérmica o epidermis. Las sustancias capaces de activar estas fibras se denominan mediadores farmacológicos e incluyen la histamina, el neuropéptido P, serotonina, bradiquinina, diversas proteasas como la triptasa y endotelina. Estos impulsos se transmiten al sistema nervioso central (primero a la médula espinal y luego al tálamo, una estructura neuronal situada en el cerebro). Se sabe que estos mediadores son también importantes cuando el prurito se origina en el sistema nervioso central aunque no se conoce bien en qué forma ni medida. Aunque esta explicación puede parecer muy técnica, el conocimiento de estas sustancias y su funcionamiento abre nuevas vías de tratamiento.

Causas

La mayoría de las enfermedades de la piel causan prurito. Algunas enfermedades pruriginosas representativas son la dermatitis atópica (DA), la urticaria y la sarna.

En la DA el prurito no está claramente relacionado con la intensidad de la enfermedad, provoca disminución de las horas de sueño y alteración en su calidad, provoca rascado que altera aún más la función barrera de la piel y propicia la infección bacteriana y agravamiento de la dermatitis. En la foto os muestro una imagen típica de eccema con las consecuencias del rascado (engrosamiento y arrugas en la piel además de erosiones y costras). Si quieres saber más sobre dermatitis atómica pincha aquí.

En la urticaria el prurito se debe principalmente a la liberación de histamina, un mediador farmacológico, por parte de unas células denominadas mastocitos. Se caracteriza por “habones” o “ronchas”, como podéis apreciar en la imagen, que desaparecen en minutos u horas. Se trata de un trastorno tratado preferentemente con fármacos antihistamínicos no sedantes. Tampoco haré más hincapié puesto que puede desarrollarse con profundidad más adelante.

Ácaro de la sarna visto al microscopio
Ácaro de la sarna visto al microscopio

La sarna está producida por un ácaro, produce un picor muy intenso, sobre todo nocturno. El tipo y localización de lesiones, muchas veces compartidos por otras personas del entorno, ayudan en el diagnóstico.

Además de las enfermedades dermatológicas, el prurito generalizado puede encontrarse en enfermedades renales, colestasis (obstrucción del flujo de bilis hacia el intestino), enfermedades hematológicas (déficit de hierro, policitemia vera), endocrinas (hiper o hipotiroidismo, hiperparatiroidismo, diabetes mellitus…) y neoplásicas (por ejemplo en linfomas).

Diagnóstico

Ante un paciente con prurito, es esencial descartar una enfermedad dermatológica antes de considerar otra causa. Además de la exploración física, es esencial realizar una historia clínica para detallar momento de inicio, localización, intensidad, factores que lo provocan o síntomas asociados. Es importante indagar sobre fármacos, ingesta de alcohol o estrés emocional.

En caso de descartarse enfermedad dermatológica y sospecharse un trastorno sistémico puede ser necesario un análisis de sangre, pruebas de imagen (radiografía, ecografía…) e incluso una biopsia cutánea. Es importante recalcar que no siempre son necesarias pruebas, y en ocasiones es preciso que pase un tiempo para valorar la evolución del paciente y la posible respuesta a un tratamiento sencillo. No hay que olvidar que en ocasiones las pruebas pueden producir molestias o incomodidad al paciente, por eso el médico sopesará la necesidad de realizarlas, qué tipo y en qué momento.

Tratamiento

Depende de la enfermedad que lo origine. Aunque están apareciendo nuevos fármacos gracias a los avances en el conocimiento de las enfermedades, en muchas ocasiones resulta frustrante, sobre todo si no se controla la enfermedad de base. Además del cuidado de la piel con hidratación, y antihistamínicos orales han resultado útiles la doxepina, mirtazapina, gabapentina y aprepitant. Es importante recalcar que estos medicamentos deben ser prescritos por un médico tras valoración completa del paciente. Existen también otras opciones de tratamiento más específicas según el proceso de base y que no detallo por alejarse de la idea general que quiero transmitir.

Sólo un apunte más acerca de los antihistamínicos (AH). He comentado anteriormente que la histamina es una molécula que está implicada en el picor; ejerce su acción cuando se une a determinadas células. Un fármaco “antihistamínico” impide esa unión. Hay AH sedantes y no sedantes: se refiere a la capacidad que tienen de llegar al cerebro y producir síntomas como sedación o somnolencia. Aunque los AH tienen propiedades farmacológicas similares entre sí, sus efectos dependen tanto del paciente como del tipo de AH que se administre.

Dra. Beatriz Fleta

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