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10

Mar

Efectos secundarios de la quimioterapia

Normalmente, las personas que van a recibir tratamiento con quimioterapia no tienen del todo claro cuáles son los efectos secundarios que pueden llegar a sufrir.

En este artículo, queremos ofrecer información sobre alguno de los que pueden aparecer durante el tratamiento, así como una serie de recomendaciones que te ayudarán a sobrellevarlos y reducirlos.

Efectos secundarios más frecuentes

Nos vamos a centrar en algunos de ellos, pero os recomendamos visitar los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia que podéis encontrar en la página de la Asociación Española Contra el Cáncer.

Sequedad o xerosis cutánea

Un efecto frecuente debido a la quimitoerapia o terapias dirigidas antitumorales es la aparición de sequedad y/o intenso picor de la piel. Las zonas más frecuentes donde aparece son la cara, el tronco, las piernas y las zonas distales de los dedos.

Sequedad

La sequedad o xerosis de la piel aparece generalmente a los 20 días del inicio del tratamiento. Es posible que existan factores de riesgo como son la edad avanzada, antecedentes de eczema atópico y uso previo de quimioterapia convencional.

Para combatirlo, es fundamental extremar las medidas de higiene y cuidados de la piel. Debe evitarse el exceso de higiene, utilizar aceite de ducha en lugar de jabones o geles más agresivos para la piel. Están indicadas las cremas hidratantes o emoliente a demanda y corticoides tópicos en los casos más intensos y siempre bajo supervisión del dermatólogo.

Inflamación de la piel periungueal (Paroniquia)

Está caracterizada por la inflamación de los márgenes laterales de las uñas con tumefacción local y en ocasiones uñas encarnadas o formación de tejido de granulación local, pseudogranulomas piognenicos o verdaderos abscesos.

En ocasiones existe rotura de las uñas afectadas. Las uñas afectadas con más frecuencia son las de los pies, sobre todo la del primer dedo.

La paroniquia puede acompañarse de dolor y sangrado y puede interferir con las actividades de la vida cotidiana así como obligar a los pacientes afectados a utilizar un calzado especial.

La aparición de las lesiones es más tardía que los otros efectos adversos, con una media de 2 meses tras iniciar el tratamiento. En algunos pacientes incluso aparecen 4-6 meses después de realizar el tratamiento. Las lesiones se resuelven al suspender el tratamiento e incluso en algunos casos a pesar del tratamiento.

Los tratamientos para estas lesiones son diversos y los resultados variables. Los fomentos astringentes, la mupirocina tópica, los corticoides asociados a un antifúngico tópico, nitrato de plata, antisépticos solos o en combinación con corticoide tópico se utilizan para tratar este problema dependiendo de la situación.

Erupción medicamentosa tipo acneiforme o erupción tipo foliculitis

Este tipo de erupción es común en los inhibidores del factor de crecimiento epidérmico (EGFR). El EFGR desempeña un papel crucial en el funcionamiento normal de la piel y los folículos pilosos.

La manifestación principal de este efecto secundarios cutáneo corresponde a una foliculitis. Son lesiones pustulosas, rojas, centradas por el pelo. La localización más frecuente es la cara, el cuero cabelludo, los hombros, el tórax y la zona dorsal superior.

Es cierto que parece que existe una correlación entre la intensidad de la foliculitis y la respuesta clínica del paciente. Es decir, a mayor reacción cutánea, mejor respuesta del tumor al fármaco. De este modo la reacción acneiforme es muy útil para orientar al clínico sobre la respuesta del tratamiento.

Las lesiones acneiformes pueden picar pero sobre todo causan malestar cosmético y pueden llevar por este motivo al incumplimiento del tratamiento. Es importante que los pacientes conozcan este efecto adverso tan frecuente y tratar las lesiones en una fase precoz, ya que responden mejor al tratamiento dermatológico. También es necesario un seguimiento estrecho en el tiempo de estos pacientes. Como medidas generales se recomienda evitar la fotoexposición, la temperatura elevada así como la humedad ambiental elevada.

Cuando las lesiones son asintomáticas, pero causan malestar cosmético, se pueden utilizar técnicas de camuflaje, a ser posible con productos libres de grasa. Si hay picor e inflamación podemos utilizar tratamientos con antibióticos tópicos y orales así como cremas con corticoides siempre bajo prescripción del dermatólogo/oncólogo.

Síndrome mano-pie o eritrodisestesia palmoplantar

El eritema acral o sindrome pie-mano o eritrodistesia palmoplantar, es una reacción cutánea relativamente frecuente producida por diferentes agentes quimioterápicos.

Se presenta como rojez y dolor en palmas y plantas asociado a alteraciones de la sensibilidad en el contexto de un tratamiento oncológico.

El síndrome mano-pie parece ser dosis-dependiente por lo que el niver máximo de fármaco en la sangre como la dosis acumulada del quimioterápico determinan su aparición.

Los agentes más frecuentes implicados son doxorrubicina, 5-FU y derivados, citarabina y docetaxel.

Se suele iniciar 24-48 horas después de la administración de la quimioterapia y se mantiene mientras dura el tratamiento, resolviéndose a las dos semanas de finalizarlo y repitiéndose tras nuevos ciclos.

Se ha obtenido alivio sintomático mediante el cuidado de las heridas para prevenir infecciones, elevación de los miembros para reducir el edema, fomentos fríos, emolientes, antibióticos tópicos y analgésicos. El enfriamiento de manos y pies durante la administración de la quimioterapia y los días siguentes se ha utilizado con éxito parcial en la prevención del síndrome mano-pie inducido por docetaxel y puede reducir la gravedad y la frecuencia del EA asociado a doxorrubicina liposomial, aunque no se ha demostrado científicamente su utilidad. Parece también aconsejable no realizar trabajo manual intenso ni caminar en exceso y evitar el calor local.

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